El banco central de Egipto ha intentado tranquilizar a la población, indicando que los problemas económicos actuales se originan fuera del país y no en fallas internas. Esta declaración surge tras el rechazo del gobierno egipcio a lo que se describe como un “gran intercambio” o acuerdo de trueque, cuyos detalles no se especifican en el texto. La información fue publicada inicialmente por Mada Masr, un medio de comunicación independiente. El banco central no profundizó en las causas externas específicas, generando incertidumbre sobre las medidas que se tomarán para mitigar los efectos de esta situación. El rechazo a este supuesto "intercambio" sugiere desacuerdos sobre estrategias para abordar la crisis económica. La situación plantea interrogantes sobre la futura dirección de la política económica egipcia y su capacidad para estabilizar la moneda local. La falta de transparencia en los detalles del rechazo gubernamental alimenta la especulación.