Egipto ha declarado a un diplomático etíope como persona non grata y le ha dado 48 horas para abandonar el país, en una represalia directa tras la expulsión de un funcionario diplomático egipcio por parte de Etiopía. La medida agrava las tensiones ya existentes entre ambos países, principalmente relacionadas con la construcción de la Gran Presa del Renacimiento de Etiopía en el Nilo. Una fuente egipcia citada por la prensa local calificó la decisión de Adis Abeba como “lamentable e injustificada”. Este incidente representa una escalada en la disputa diplomática. La decisión de Egipto busca presionar a Etiopía en las negociaciones sobre el llenado y la operación de la presa. La situación podría tener implicaciones significativas para la seguridad hídrica de la región. Se espera que las relaciones entre El Cairo y Adis Abeba sigan siendo tensas en el futuro cercano.