Cinco familias de la remota comunidad de El Junquito, afectadas por los terremotos del 24 de junio, finalmente tienen un techo seguro. Durante casi dos meses vivieron con el temor constante de que sus viviendas, ya dañadas, colapsaran. La situación de vulnerabilidad se alivió gracias a la provisión de casas provisionales. Estas estructuras representan un respiro temporal mientras esperan la respuesta definitiva del Estado. La dificultad de acceso a la comunidad complicó aún más la situación inicial. Los residentes expresaron sentirse más seguros y aliviados, indicando que ahora pueden "dormir tranquilas”. Sin embargo, la necesidad de una solución permanente por parte de las autoridades sigue siendo apremiante.