Tras el devastador terremoto que afectó a Marruecos, el gobierno ha decidido congelar los precios de la gasolina y el diésel durante el mes de septiembre. Esta medida tiene como objetivo principal brindar un alivio económico a las familias que han perdido sus hogares y medios de subsistencia. Además, se busca contener los costos del transporte, crucial para la distribución eficiente de alimentos y suministros básicos a las zonas afectadas. La congelación de precios también facilitará el traslado de equipos y personal de ayuda humanitaria a las áreas más necesitadas. El gobierno espera que esta acción contribuya a estabilizar la situación y apoyar la recuperación del país. Se espera que esta medida tenga un impacto positivo en la logística de la ayuda y en la economía local. La duración de la medida podría extenderse dependiendo de la evolución de la situación post-terremoto.