El Banco Central Europeo (BCE) concluyó una reunión de dos días este jueves con la previsión de aumentar la tasa de interés en 25 puntos base, elevándola al 2,25%. Esta decisión responde a las presiones inflacionarias y a los continuos problemas en la cadena de suministro que afectan a la economía europea. El BCE atribuye la inflación a los "choques en la oferta". Se espera que esta subida de tipos de interés no sea la última, con previsiones de un nuevo incremento para el mes de julio. La medida busca controlar el aumento generalizado de los precios en la zona euro. Analistas sugieren que el BCE busca equilibrar la lucha contra la inflación con el riesgo de desaceleración económica.