El Banco Central Europeo (BCE) ha incrementado las tasas de interés en la eurozona hasta el 2,25%, marcando la primera subida en casi tres años. Este aumento, aunque modesto de un 0,25%, busca contener la inflación que afecta a la región. El alza de precios, especialmente en gas y petróleo, se ha visto exacerbada por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y el cierre prolongado del Estrecho de Ormuz, limitando el suministro global de petróleo. Inicialmente, el BCE mantuvo las tasas sin cambios al inicio del conflicto, pero ante el aumento de la inflación del 1,9% en marzo-abril al 3,2% en mayo, se ha visto forzado a actuar. El BCE ahora proyecta una inflación promedio del 3% para 2026, superando su objetivo del 2%. Esta decisión, tomada conjuntamente por los gobernadores de los bancos centrales nacionales y el consejo de administración del BCE, encarecerá el crédito para las empresas, buscando moderar el crecimiento de los precios y enfriar la economía.