Al menos 30 personas han fallecido en el campamento de refugiados de Kigonze, en la República Democrática del Congo, desde principios de mayo, presentando síntomas consistentes con la fiebre del ébola. El campamento alberga a aproximadamente 15.000 personas refugiadas. Las autoridades sanitarias temen una rápida propagación de la enfermedad debido a las condiciones de vida en el campamento y la dificultad para implementar medidas de control. La situación genera preocupación por la vulnerabilidad de la población refugiada y la posibilidad de que el brote se extienda a zonas aledañas. Se están tomando medidas para identificar y aislar a los posibles casos, pero la falta de recursos dificulta la respuesta. La comunidad internacional ha sido alertada sobre la emergencia sanitaria.
