Dos mujeres, una de 60 años y su hija, han fallecido a causa del Ébola en un campo de refugiados en la provincia de Ituri, en el este de la República Democrática del Congo, cerca de la frontera con Uganda. La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó los casos tras la muerte de la madre, quien inicialmente se había negado a permanecer en cuarentena. El campo de Kpangba alberga a aproximadamente 30.000 desplazados internos, lo que aumenta el riesgo de propagación debido a las condiciones insalubres y la falta de infraestructura sanitaria adecuada. La situación se complica por la hostilidad y desconfianza hacia los trabajadores de la salud, evidenciada por el ataque a vehículos de ayuda humanitaria tras el descubrimiento de los cuerpos. Las organizaciones de ayuda expresan su preocupación por la rápida propagación del virus en los campamentos, donde el aislamiento de posibles casos es extremadamente difícil. Actualmente, el Congo registra 676 casos de Ébola y 136 muertes, con brotes activos en tres provincias orientales, mientras que Uganda también ha reportado casos, aunque en menor número. La comunidad internacional teme que este nuevo brote pueda desestabilizar aún más la región.