El columnista Alex Schulman analiza la notable transformación pública de Ebba Busch, líder del Partido Demócrata Cristiano en Suecia. Inicialmente conocida por su imagen fuerte e inflexible, Busch sorprendió al comenzar a enfatizar la necesidad de "corazón" en la política. Schulman, escéptico al principio, reconoce la habilidad política de Busch para llevar a cabo esta transición con éxito. La estrategia parece haber funcionado, consolidando su posición como una figura destacada en el panorama político sueco. El autor sugiere que esta metamorfosis, de una "reina de hielo" a una imagen más compasiva, es un movimiento calculado y brillante. En definitiva, Schulman elogia la destreza de Busch para reinventarse y conectar con el electorado.