El festival en Východná vivió una atmósfera excepcional con una gran concurrencia de público. El evento contó con la participación de 1.500 artistas que se presentaron en diversas actividades. Además, más de 20.000 visitantes disfrutaron de conciertos, talleres y gastronomía local. Los asistentes destacaron por su capacidad de divertirse cantando y bailando a pesar de cualquier circunstancia. El anfiteatro estuvo completamente lleno, reflejando la popularidad de estas festividades folclóricas. Sin embargo, el clima festivo contrastó con la actitud de los políticos eslovacos. Mientras el pueblo celebraba, los mandatarios se dedicaron a discutir en redes sociales sobre su propia presencia en el festival.