Las naciones del flanco este de la OTAN están considerando reducir los costos asociados con las bases militares estadounidenses en sus territorios. Esta iniciativa busca persuadir a la administración Trump de mantener su presencia militar en la región. Fuentes familiarizadas con la situación revelaron que esta es una estrategia para evitar posibles recortes en el despliegue de tropas estadounidenses. El esfuerzo es una respuesta directa a las repetidas críticas de Trump sobre la carga financiera que representan las operaciones militares en el extranjero. Se espera que las ofertas específicas varíen de un país a otro, pero todas apuntan a demostrar un mayor compromiso con el reparto de costos de defensa. Este movimiento refleja la preocupación de los aliados del este por la seguridad regional y su deseo de mantener la disuasión frente a posibles amenazas.