Los gobiernos de Kenia, Uganda y Tanzania se enfrentan a crecientes desafíos fiscales debido al aumento de los precios del combustible y la carga de la deuda pública. La reciente presentación de los nuevos presupuestos estatales refleja el impacto de la inflación y la necesidad de financiar programas sociales y proyectos de desarrollo. La volatilidad de los mercados energéticos internacionales, exacerbada por tensiones geopolíticas, agrava la situación económica de la región. Expertos advierten que la combinación de altos costos energéticos y una elevada deuda limita la capacidad de inversión de los gobiernos africanos. Las naciones se ven obligadas a tomar decisiones difíciles, como reducir subsidios, aumentar impuestos o recortar gastos públicos. Esta situación impacta directamente en sectores clave como el transporte y la producción, contribuyendo a un aumento generalizado de los precios.