La intensa ola de calor que azota los Países Bajos está afectando a numerosos trabajadores, especialmente a aquellos que realizan sus tareas al aire libre. Sectores como la jardinería, la construcción y la entrega a domicilio son los más perjudicados. Las empresas están implementando medidas preventivas, incluyendo pausas frecuentes, suministro abundante de agua y ajustes en los horarios laborales. En algunos casos, como en la construcción de un nuevo edificio de Vitens, se ha optado por iniciar la jornada más temprano y finalizarla antes del mediodía cuando la temperatura supera los 30 grados. Los trabajadores reconocen la necesidad de cuidarse y adaptarse a las condiciones extremas, aunque algunos admiten que a veces es necesario perseverar. Existe un sistema de compensación salarial para los empleadores en caso de condiciones climáticas adversas que impidan el trabajo.