Países Bajos se ha convertido en la principal puerta de entrada a la Unión Europea para productos agrícolas provenientes de asentamientos israelíes considerados ilegales según el derecho internacional. Investigaciones recientes revelan que una cantidad significativa de estos productos, incluyendo frutas y verduras, ingresa al mercado europeo a través de rutas comerciales holandesas. Esta situación ha generado preocupación entre organizaciones internacionales y defensores de los derechos humanos, quienes denuncian la complicidad indirecta de la UE en el apoyo a estas actividades. El informe detalla cómo las empresas holandesas facilitan la importación de estos productos, a menudo etiquetados de manera engañosa para ocultar su origen. Las autoridades neerlandesas están bajo presión para tomar medidas y reforzar los controles fronterizos. La práctica contraviene las políticas de la UE que prohíben el comercio con territorios ocupados. Se busca mayor transparencia en las cadenas de suministro para asegurar el cumplimiento de las regulaciones internacionales.