Enfrentamientos violentos estallaron el viernes por la noche en Wijk bij Duurstede, Países Bajos, cuando un grupo de manifestantes atacó el ayuntamiento. Aunque inicialmente se había anunciado una protesta contra la instalación de un centro de acogida para solicitantes de asilo, la municipalidad informó que no hubo participación significativa en la manifestación original. Posteriormente, alrededor de sesenta individuos encapuchados llegaron y comenzaron a causar destrozos. La policía se vio obligada a intervenir con cargas para controlar la situación, enfrentando dificultades significativas durante los disturbios. Las autoridades investigan los incidentes y evalúan los daños ocasionados al edificio municipal. No se reportaron heridos graves, pero la situación generó tensión en la comunidad local.