El gobierno planea implementar un impuesto al azúcar para el año 2030. Esta medida podría afectar indirectamente a los consumidores de cerveza, ya que se considera vincular el impuesto al alcohol con el de las bebidas azucaradas. Como resultado, el precio de un cajón de cerveza podría aumentar entre 70 céntimos y un euro. Por otro lado, las bebidas refrescantes también experimentarán un incremento en su costo. Se estima que el precio de los refrescos subirá aproximadamente 25 céntimos por litro. Esta estrategia busca regular el consumo a través de la fiscalidad. El impacto final dependerá de la implementación definitiva de estas medidas fiscales.