La presencia de los reyes Guillermo Alejandro y Máxima, junto a su hija la princesa Ariane, en el Mundial de Fútbol ha generado reacciones positivas. Tras el partido entre Países Bajos y Suecia, la familia real asistió al encuentro entre Curazao y Ecuador, que terminó en empate 0-0. Posteriormente, se unieron a las celebraciones en los vestuarios de ambos equipos, compartiendo la alegría con los jugadores. Imágenes de la realeza festejando en los vestuarios han circulado ampliamente, recibiendo elogios y comentarios favorables, especialmente destacando la actitud cercana y festiva del rey Guillermo Alejandro. La visita real ha sido vista como un gesto de apoyo al deporte y a las selecciones participantes. La cobertura mediática internacional ha resaltado el ambiente de camaradería y entusiasmo durante la visita de la familia real.
