El rey Guillermo Alejandro, la reina Máxima y la princesa Ariane disfrutaron de un fin de semana en Curazao siguiendo de cerca los partidos de fútbol. La familia real presenció la victoria de la selección holandesa sobre Suecia con un marcador de 5-1. Posteriormente, celebraron el histórico primer punto obtenido por Curazao en un Mundial. La celebración incluyó un baile espontáneo en el vestuario del equipo de Curazao, mostrando el entusiasmo de los monarcas por el logro deportivo. El gesto subraya el apoyo de la realeza a la selección de Curazao y su alegría por el hito alcanzado. El evento ha generado atención mediática y reacciones positivas en redes sociales.