Los reyes Guillermo y Máxima de Países Bajos trasladaron su estancia hasta Kansas para apoyar a la selección de Curazao. Tras presenciar el encuentro, la pareja real compartió un momento de alegría desbordante con los futbolistas. La celebración tuvo lugar en el vestuario, donde los monarcas bailaron junto a los jugadores para festejar el resultado. Este gesto subraya el vínculo cercano entre la corona neerlandesa y el equipo caribeño. El partido se considera un hito histórico para el deporte de la isla. La familia real había viajado previamente para asistir al partido de la selección de Países Bajos. El evento destacó por la atmósfera festiva y la cercanía de los reyes con el plantel.
