La policía holandesa ha intensificado su lucha contra la construcción y posesión de vehículos con compartimentos secretos, utilizados por criminales para el transporte de drogas, armas y dinero. Se estima que operan alrededor de cien talleres de modificación en todo el país. Desde enero de este año, tanto la creación como la posesión de estos escondites son delitos penales. Las autoridades han observado un aumento significativo en el número de vehículos con estas características: 135 en 2023, 150 en 2024 y 170 en 2025, con 90 casos ya registrados en 2026. Una reciente operación en Zevenbergen reveló un taller especializado que ocultaba más de mil kilos de cocaína y casi dos mil de hachís. Los escondites son cada vez más sofisticados, ubicados en lugares como debajo de los asientos, detrás de los paneles y en la consola central. La policía advierte que el número de talleres identificados es solo una pequeña parte de la red existente, y que las denuncias están aumentando a medida que la actividad se vuelve ilegal.
