La policía holandesa incautó 1.2 millones de cigarrillos falsificados en un furgón en la autopista A7, cerca de Bad Nieuweschans y la frontera con Alemania. El descubrimiento se realizó durante una revisión rutinaria por un equipo policial transfronterizo, resultando en el arresto de una persona. Los cigarrillos fueron transferidos a la aduana para una investigación más profunda, en un contexto de aumento en la incautación de tabaco ilegal. La aduana holandesa ya había anunciado medidas más estrictas contra el contrabando de cigarrillos, y este año confiscaron 106 millones, superando los 217 millones de 2023. El atractivo de los cigarrillos ilegales en Holanda se debe a los altos precios del tabaco legal, que rondan los 11 euros por paquete. El contrabando de tabaco se ha convertido en una fuente de ingresos significativa para grupos criminales, según las autoridades aduaneras.