Un fotógrafo en los Países Bajos se enfrentó a un considerable desvío debido al cierre de un puente. La interrupción obligaba a un largo rodeo para evitar la zona afectada. En lugar de aceptar la demora, el fotógrafo ideó una solución poco común. Adquirió un segundo vehículo y lo estacionó al otro lado del puente bloqueado. Esta astuta estrategia le permite acceder rápidamente a su lugar de trabajo, sorteando el inconveniente de la obstrucción. De esta manera, pudo continuar con sus labores profesionales sin mayores contratiempos.