Una residencia de ancianos en Nimega, Países Bajos, perteneciente a la organización De Waalboog, ha implementado un programa innovador que permite a residentes con problemas de adicción consumir alcohol y drogas de forma controlada. La iniciativa, que lleva medio año en funcionamiento, busca atender a un grupo de personas mayores que a menudo quedan excluidas de los cuidados tradicionales debido a sus adicciones y problemas de salud relacionados con la edad. Los residentes reciben atención médica regular y, además, se les permite consumir sustancias adictivas en cantidades y horarios acordados con el personal de la residencia. El programa incluye el uso de metadona como alternativa a las drogas más duras, como en el caso de una residente que previamente fue adicta a la cocaína y la heroína. Los primeros resultados son positivos, y asociaciones del sector han mostrado una actitud favorable ante esta nueva aproximación. La residencia colabora con expertos externos en adicciones y psiquiatría para garantizar un cuidado integral y personalizado. El objetivo es proporcionar un entorno de apoyo donde los residentes puedan mantener su autonomía y recibir la atención que necesitan.
