El director de la inteligencia militar holandesa, Peter Reesink, utilizó durante años una cuenta de Strava con perfil público, exponiendo información sensible sobre sus movimientos. Esto permitió a cualquiera rastrear sus rutas diarias al trabajo y sus vacaciones. La aplicación, popular entre ciclistas y corredores, registraba y mostraba públicamente sus actividades físicas y ubicaciones. Expertos en seguridad han criticado esta práctica por el riesgo que supone para la seguridad nacional, ya que revela patrones de comportamiento y posibles vulnerabilidades. La situación plantea interrogantes sobre la conciencia de seguridad de altos funcionarios y la protección de información clasificada. Se desconoce si esta exposición comprometió alguna operación de inteligencia. El ejército holandés no ha comentado aún el incidente.