El banco central holandés prevé que la inflación en los Países Bajos se situará en un promedio del 2.7% este año, a pesar del aumento de los precios de la energía provocado por la guerra en Ucrania. Esta proyección es ligeramente superior a la anterior, pero aún se mantiene por debajo del 3%. El informe destaca que el crecimiento económico se desacelerará debido a la incertidumbre global y la alta inflación. Se espera que la economía neerlandesa crezca un 0.5% en 2023. El banco central también advierte sobre los riesgos asociados con una escalada del conflicto en Ucrania y las posibles interrupciones en el suministro de energía. A pesar de estos desafíos, se confía en que la inflación se mantendrá bajo control gracias a las políticas monetarias restrictivas. El mercado laboral se mantendrá tenso, con una tasa de desempleo baja.