El Consejo de Salud holandés recomienda al gobierno tomar medidas contundentes para desincentivar el consumo de alcohol en toda la población y reducir su normalización social. Entre las propuestas se incluyen la posible retirada de la venta de alcohol en los supermercados y el aumento de los impuestos sobre las bebidas alcohólicas. El consejo subraya que no existe un nivel de consumo de alcohol seguro, ya que incluso una pequeña cantidad puede ser perjudicial para la salud, tanto individual como colectiva. Estudios demuestran una correlación entre el consumo de alcohol y un mayor riesgo de desarrollar siete tipos de cáncer, así como daños en órganos vitales. Además, el alcohol está vinculado a un aumento de accidentes de tráfico, agresiones y violencia, con un impacto significativo en las estadísticas de mortalidad y en la saturación de los servicios de urgencia. El Consejo de Salud aboga por un cambio cultural similar al experimentado con el tabaco, promoviendo entornos laborales sin alcohol y desvinculando el alcohol de la idea de sociabilidad. Se sugieren estrategias como el aumento de precios, la restricción de la disponibilidad y la limitación de la publicidad, incluyendo envases neutros con advertencias sanitarias.
