El gobierno neerlandés no compensará a las empresas por las pérdidas económicas causadas por los bajos niveles de agua, ya que el ministro Karremans considera la situación como un riesgo empresarial y no como un desastre natural. Durante una visita a la región de Nimega, el ministro reconoció que el daño económico podría ascender a decenas o incluso cientos de millones de euros. La sequía prolongada ha afectado gravemente la navegación interior, obligando a cerrar esclusas y restringir el transporte de carga. Aunque entiende las expectativas del sector empresarial, Karremans enfatizó la falta de fondos y la ausencia de una crisis de proporciones similares a la de las inundaciones de Limburg en 2021. La prioridad del gobierno se centra en la seguridad de los diques y el suministro de agua potable, relegando la actividad económica a un segundo plano. Se están tomando medidas para distribuir el agua dulce disponible de la manera más eficiente posible. La situación podría empeorar si la sequía persiste, amenazando el suministro de agua potable.