La sequía que azota los Países Bajos podría obligar a los clubes de fútbol amateur a posponer el inicio de la temporada. La falta de lluvia ha provocado que los campos de juego estén demasiado secos y duros para ser utilizados, planteando serios riesgos para la seguridad de los jugadores. Varios clubes ya están considerando cancelar partidos programados para las primeras semanas. Las autoridades locales están monitoreando la situación y evaluando posibles restricciones en el uso del agua para riego. El problema afecta principalmente a los campos de césped natural, que requieren un mantenimiento constante para garantizar su estado óptimo. Se espera que la situación empeore si no se producen lluvias significativas en las próximas semanas, lo que podría generar un impacto considerable en el calendario deportivo.