A pesar de la calma previa al debut de la selección holandesa en el Mundial, un aficionado en Volendam ha demostrado un fervor inusual. Cees Sier, de 24 años, transformó su sala de estar en un estadio en miniatura para el partido entre Holanda y Japón. La iniciativa contrasta con la falta de entusiasmo visible en Ámsterdam, donde las calles permanecen discretas en cuanto a decoración. El acceso al "estadio" improvisado se realiza, de manera peculiar, a través de una caja de cervezas. Esta original muestra de apoyo destaca como un punto de efervescencia en un ambiente general de relativa tranquilidad. La transformación del salón refleja la pasión de un aficionado por el fútbol y su deseo de celebrar el evento deportivo. El proyecto ha llamado la atención como una expresión creativa y personal del apoyo al equipo nacional.