Alrededor de 300.000 hogares en los Países Bajos se enfrentan a graves dificultades económicas debido a la actual crisis energética. La situación se caracteriza por el aumento drástico de los precios de la energía, impactando desproporcionadamente a las familias de bajos ingresos. Se prevé que estas familias tengan serias dificultades para cubrir sus facturas de energía, incluso con las medidas de apoyo gubernamentales existentes. Expertos advierten sobre el riesgo de que un número significativo de hogares caiga en la pobreza energética. El gobierno holandés está considerando medidas adicionales para mitigar el impacto, pero la situación sigue siendo preocupante. La crisis energética global, exacerbada por la guerra en Ucrania, es la principal causa de este problema. Se espera que el invierno sea especialmente desafiante para estos hogares vulnerables.
