Organizaciones religiosas entregaron 120.000 cartas manuscritas al Parlamento neerlandés para visibilizar la situación de 420 niños solicitantes de asilo, arraigados en el país pero sin permiso de residencia. La acción, liderada por Kerkasiel Kampen, busca presionar por un trato más humano en la política de asilo. Los niños, que llevan años viviendo en los Países Bajos, corren el riesgo de ser deportados junto a sus familias. Manifestantes se congregaron en La Haya para exigir una solución a este problema, argumentando que los derechos de los niños deben ser respetados. La iniciativa, que comenzó hace seis semanas, ha superado las expectativas de los organizadores. Se busca que la comisión de Asilo y Migración del Parlamento considere la situación de estos menores y les otorgue un permiso de residencia.
