El Departamento de Asuntos Internos sudafricano ha informado sobre la deportación y repatriación de casi 9,500 extranjeros que se encontraban en el centro de acogida de Durban Drive-In. La operación se llevó a cabo tras un período de tensión y hacinamiento en el lugar. Aún permanecen aproximadamente 7,000 personas a la espera de ser procesadas para determinar su estatus migratorio. Las autoridades no han detallado las nacionalidades de los deportados ni las razones específicas de las deportaciones. El operativo ha generado preocupación entre organizaciones de derechos humanos por las condiciones en las que se llevó a cabo. Se espera que el gobierno continúe con el procesamiento de los inmigrantes restantes en los próximos días. La situación pone de manifiesto los desafíos en la gestión de la inmigración en la región.
