Un reportaje revela la realidad detrás de las costosas cenas en Dubrovnik, Croacia, específicamente una que alcanza los 180 euros. La alta demanda turística en agosto, evidenciada por la rápida venta de entradas, impulsa la presión sobre los restaurantes. El personal de cocina, como el chef de partie de pescado, se ve obligado a trabajar a un ritmo frenético para satisfacer el volumen de pedidos. Se preparan simultáneamente platos como branzino, scampi y risotto. El artículo busca explicar los factores que contribuyen a estos precios elevados, más allá de la simple exclusividad. Se insinúa una exploración de las condiciones laborales y la logística detrás de la experiencia gastronómica de alto costo en la ciudad.