Un grupo comunitario en Dublín está investigando por qué las víctimas de racismo no denuncian incidentes a la policía (Gardaí). Los miembros del grupo expresan preocupación por la percepción de que las denuncias no se toman en serio y no conducen a ninguna acción. Muchos individuos afectados optan por no denunciar, o reportan sin ver resultados, generando desconfianza en el sistema. Esta falta de denuncias dificulta la obtención de una imagen precisa de la magnitud del problema del racismo en la ciudad. La iniciativa busca comprender las barreras que impiden a las personas denunciar y abogar por un mejor sistema de respuesta. El grupo pretende recopilar datos y testimonios para presentar a las autoridades y promover un cambio positivo. El objetivo final es empoderar a la comunidad y asegurar que todos se sientan seguros al denunciar actos de discriminación.