La policía ha imputado a un maquinista que operó un tren de pasajeros bajo los efectos del alcohol a principios de mayo en la región de Přerov. El conductor presentaba una tasa de alcohol cercana a los tres gramos por litro en sangre. Durante el trayecto, el empleado no abrió las puertas en las estaciones, impidiendo el descenso de los pasajeros. Asimismo, el modo de conducción del vehículo fue calificado como errático y extraño. La situación fue denunciada por uno de los viajeros, quien alertó sobre el comportamiento anómalo del maquinista. Tras la intervención policial, el responsable fue formalmente acusado por los hechos. El incidente generó preocupación por la seguridad del transporte ferroviario en la zona.