El número de infracciones relacionadas con drones está en aumento en la República Checa, debido a la falta de conocimiento de las regulaciones por parte de los operadores. La Oficina de Aviación Civil ha registrado un incremento de incidentes, lo que ha motivado una mayor protección de las infraestructuras críticas del país, como centrales nucleares y refinerías. Orlen Unipetrol ha reforzado la seguridad y colabora con la policía y el ejército. Los infractores suelen ser usuarios aficionados no registrados que desconocen las zonas de exclusión aérea. Las multas para los pilotos pueden alcanzar los 100.000 coronas checas, mientras que para los operadores, las sanciones pueden llegar a los 3 millones y, en caso de ser una empresa, hasta 5 millones de coronas.

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