Una refinería de petróleo en Kapotnya, a 15 kilómetros del Kremlin, fue alcanzada por drones, marcando su segundo ataque en tres días. La unidad del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) responsable del ataque afirma que este incidente erosiona la sensación de seguridad en la capital rusa. El ataque sugiere una creciente capacidad para alcanzar objetivos estratégicos cerca de Moscú. Este evento intensifica las tensiones en el contexto de la guerra en curso entre Rusia y Ucrania. Las autoridades rusas aún no han emitido una declaración oficial detallada sobre los daños o posibles víctimas. El incidente plantea interrogantes sobre la efectividad de las defensas aéreas rusas en las proximidades de la capital.