Un ataque con dron, presuntamente perpetrado por milicias, habría destruido reservas de municiones para tanques valoradas en 400 millones de dólares en el campo de Taji, al norte de Bagdad, a principios de agosto. Las autoridades iraquíes de seguridad e inteligencia han iniciado una investigación exhaustiva para determinar los responsables y las circunstancias exactas del incidente. El ataque causó una explosión significativa en el campamento. La hipótesis principal es que se trató de un ataque deliberado con drones. La destrucción de estas municiones representa una pérdida considerable para las fuerzas iraquíes. Se espera que los resultados de la investigación arrojen luz sobre la escalada de tensiones en la región y la creciente amenaza de los drones usados por grupos armados.