Un denso humo negro cubrió el distrito de Kapotnia en Moscú tras un ataque con drones ucranianos contra instalaciones de la industria petrolera rusa. El incidente provocó alarma en las estaciones de servicio de la capital. Según fuentes militares, el ataque es una señal de que la guerra se está acercando al territorio ruso, poniendo fin a la sensación de seguridad previa. El excomandante de GROM, general Roman Polko, declaró que el ataque busca demostrar a la población rusa que el conflicto les afecta directamente. Las autoridades rusas aún no han emitido un comunicado oficial detallado sobre los daños o posibles víctimas. Este ataque representa una escalada en la estrategia ucraniana de golpear objetivos estratégicos dentro de Rusia.