Tras la transferencia de la gestión de los exámenes de conducir a la policía, Vietnam ha experimentado una notable disminución en el índice de aprobados, especialmente en la prueba práctica de carretera. Esta medida busca elevar los estándares de calificación y garantizar una mayor seguridad vial. La transición de la supervisión de los exámenes ha resultado en una evaluación más rigurosa de los aspirantes a conductores. Las autoridades policiales han intensificado el control y la evaluación de las habilidades prácticas de los examinados. El descenso en el porcentaje de aprobados sugiere un aumento en las dificultades de los exámenes y una mayor exigencia en la demostración de aptitudes al volante. Se espera que esta política contribuya a reducir el número de accidentes de tráfico causados por errores de conducción.
