Un conductor de 47 años intentó escapar de la policía en la región de Ostrava, República Checa, alcanzando velocidades de hasta 200 kilómetros por hora. La persecución se extendió hasta la ciudad de Havířov, donde las autoridades lograron detenerlo gracias al despliegue de barricadas policiales. El motivo de su huida desesperada fue una orden judicial que le prohibía conducir. El conductor se enfrentará ahora a cargos por conducción ilegal y por resistirse a la autoridad. Este incidente pone de manifiesto los riesgos de la desobediencia a las leyes de tráfico. La policía continúa investigando las circunstancias exactas del suceso.