Decenas de gobiernos locales en Japón compiten para albergar las nuevas bases regionales de la agencia de gestión de desastres. Esta competencia refleja el deseo de descentralizar funciones gubernamentales actualmente concentradas en Tokio. Los municipios esperan que la presencia de estas oficinas impulse la revitalización de sus economías locales. Argumentan que la dispersión de instituciones clave ayudará a equilibrar el desarrollo a nivel nacional. Algunos funcionarios expresaron optimismo sobre la creación de empleos y el aumento de la inversión local. La decisión final sobre la ubicación de las bases tendrá un impacto significativo en las regiones elegidas. Se espera que el gobierno nacional anuncie las ubicaciones en breve.