La policía intervino tras recibir quejas de vecinos sobre el comportamiento de vendedores que ofrecían sus productos puerta a puerta. Los residentes describieron las tácticas de venta como “agresivas” y generadoras de “malestar”. Las denuncias se centraron en la insistencia y presión ejercida por los vendedores, lo que provocó una sensación de inseguridad entre los afectados. La policía emitió una advertencia a los vendedores, instándolos a moderar su enfoque y respetar la privacidad de los ciudadanos. El incidente generó preocupación en la comunidad local sobre las prácticas comerciales intrusivas. Las autoridades continúan monitoreando la situación para prevenir futuras molestias. Se recuerda a los ciudadanos su derecho a rechazar ofertas no deseadas y a denunciar cualquier comportamiento que consideren inapropiado.