El sector de las trabajadoras domésticas está viendo un crecimiento en sus redes de apoyo mutuo. Esta iniciativa surge como respuesta a la persistencia del estigma asociado a los trastornos mentales. A pesar de que la conciencia general sobre la salud mental ha aumentado, muchas empleadas aún evitan buscar ayuda profesional. El miedo al juicio social y la falta de recursos accesibles actúan como barreras significativas. Por ello, el soporte entre pares se convierte en una herramienta fundamental para combatir el aislamiento. Estas redes permiten que las trabajadoras compartan experiencias y encuentren validación emocional. El objetivo final es fomentar un entorno donde buscar ayuda sea visto como un acto de fortaleza.
