La autoridad de competencia checa ha impuesto una multa de 4,8 millones de coronas checas (aproximadamente un millón de euros) a la cadena de bricolaje OBI. La sanción se debe a prácticas consideradas abusivas en relación con sus proveedores de productos alimenticios y agrícolas. Específicamente, OBI exigía plazos de pago de facturas superiores a los 30 días legalmente permitidos, aprovechándose de su posición dominante en el mercado. Esta conducta se considera una vulneración de la ley de competencia, ya que perjudica la liquidez y la estabilidad financiera de los proveedores. La autoridad reguladora investigó las prácticas de OBI tras recibir denuncias de los afectados. La multa busca disuadir a la empresa de repetir estas acciones y proteger a los pequeños y medianos proveedores. OBI aún no ha emitido una declaración oficial sobre la sanción.