Familias desplazadas enfrentan creciente incertidumbre ante la inminente fecha límite para abandonar los refugios temporales. La preocupación principal radica en la falta de un plan de reasentamiento permanente y concreto. Residentes expresan temor a quedar a la deriva una vez que se cierren los albergues. Las autoridades no han detallado aún las alternativas habitacionales a largo plazo para los afectados. Organizaciones humanitarias advierten sobre el riesgo de aumentar la vulnerabilidad de estas familias. La situación genera angustia y exige una respuesta rápida y coordinada para garantizar una transición segura y digna. Se busca evitar que el desalojo masivo derive en una crisis humanitaria mayor.
