Investigaciones recientes sugieren que la mera noticia de brotes de enfermedades puede afectar sutilmente nuestro cerebro y comportamiento. Este fenómeno, ligado al “sistema inmune conductual”, impulsa respuestas psicológicas que buscan evitar la contaminación. El estudio revela que la exposición a información sobre enfermedades puede llevar a juicios morales más severos hacia otros. Incluso, esta respuesta instintiva podría contribuir al desarrollo de actitudes xenófobas, intensificando la desconfianza hacia grupos percibidos como portadores de riesgos para la salud. Esto no implica una decisión consciente, sino una alteración subconsciente en la manera en que evaluamos a los demás. Se plantea que la aversión a la enfermedad puede extenderse a la aversión a lo diferente. La comprensión de este mecanismo es crucial para mitigar posibles efectos negativos en la cohesión social.