La economía digital, basada en tecnologías digitales, internet y datos, está redefiniendo la producción, distribución, marketing y consumo de bienes y servicios. Este nuevo modelo económico impulsa cambios significativos en los patrones de consumo de la sociedad. La accesibilidad a la información y la proliferación de plataformas online facilitan la comparación de precios y opciones, empoderando al consumidor. Se observa un aumento en las compras en línea y la demanda de experiencias personalizadas. Las empresas se adaptan a estas tendencias invirtiendo en estrategias digitales para alcanzar a sus clientes. Este cambio estructural presenta tanto oportunidades como desafíos para las empresas y los consumidores, requiriendo una adaptación constante a las nuevas dinámicas del mercado. La recopilación y análisis de datos juega un papel crucial en la comprensión y anticipación de las necesidades del consumidor en este entorno digital.