La creciente polarización política en el país se manifiesta también en el ámbito personal, extendiéndose a través del uso de teléfonos celulares y redes sociales. Este fenómeno trasciende la mera discusión política, afectando las relaciones interpersonales de los ciudadanos. La digitalización de las emociones se vuelve evidente en el contexto de la segunda vuelta electoral. El artículo de La Silla Vacía explora cómo esta dinámica impacta la vida cotidiana de las personas. Se observa una conexión entre la polarización en el debate público y la forma en que los individuos experimentan y expresan sus afectos. La investigación sugiere que la tecnología amplifica las divisiones, pero también revela la persistencia de las relaciones humanas más allá de las diferencias ideológicas. El texto analiza la interacción entre la esfera pública y la privada en la era digital.