La tecnología ha transformado la gestión financiera de la Generación Z, facilitando el acceso al crédito a través de servicios como "PayLater" y préstamos en línea. Esta facilidad de compra sin necesidad de fondos inmediatos plantea desafíos para la economía islámica. El auge de la deuda digital, impulsado por las fintech, requiere una adaptación de los principios financieros islámicos. Expertos señalan la necesidad de normalizar y regular estos nuevos instrumentos financieros. La falta de regulación podría generar riesgos para los consumidores y la estabilidad financiera. Se debate cómo integrar estos servicios con las leyes y principios de la Sharia. La industria busca soluciones que permitan la innovación tecnológica respetando los preceptos de la economía islámica.
